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jueves, 3 de octubre de 2019

A veces cuando llueve en buenos aires


Hay lluvias más lluvias que otras.
A veces las lluvias se derraman,
otras veces, simplemente cae agua
y me alegro,
sencillamente me alegro.
La tierra se humedece.

Camino pensando que el cielo de noche, cuando llueve, es mucho más lindo.
Tiene un color que se acerca a un rosa viejo, oscuro
se acerca, pero no lo toca
a veces
brilla.
Hoy es uno de esos días.

Saco la cabeza por la ventana y vuelvo a mirar ese cielo que queda tan lejos,
muchos siglos después de los edificios.
Prefiero sentir al cielo un poco más cerca,
por eso amo el campo

A veces, el ruido de la lluvia es tímido.
Si no fuera por las hojas de las plantas, ni se lo oiría.
Riega
sin embargo,
un trazo silencioso sobre cualquier superficie que toca.

A veces llueve en buenos aires
Y me gustaría que el cielo
esos días
quedara un poco más cerca
Y el cuerpo, un poco más lejos

viernes, 14 de diciembre de 2018

Mirá cómo nos ponen


Cuando investigaba sobre el incesto a lo largo de la historia, me preguntaba qué harían las mujeres antes de que se crease la justicia moderna occidental frente a los casos de violencia. Con gran alegría, en el Calibán y la bruja de Federici encontré que, en la Edad Media, frente a la violencia del hombre, era la comunidad de mujeres quienes salían a defender a la mujer violentada.

El movimiento de la manada de mujeres se rige por la resonancia de un sentir; eso que Freud llama, y que tan despectivo se enseña, como algo medio berreta: “la identificación histérica".
Me pregunto mientras condimento la ensalada ¿qué diferencia a la sororidad de la cofradía fraterna? (y sí, no da ni para comunidad)

Concluyo: entre hermanos se compite; entre hermanas se resuena amorosamente.

Me pregunto si algún día podrán, si podrán algún día solidarizarse con el dolor ajeno, pero sentido como propio. En fin, me pregunto, si algún día la cofradía fraterna podrá amar más cercanamente a lo digno. 
Claro que hay hombres dignos, pero son los menos. Hay también dignos tapados que piensan que sentir es de “minita” y que del débil sólo hay que abusarse. Claro que hay mujeres que eso también lo hacen, pero son las menos. Fraternas del sistema.

Me pregunto si algún día podrán… a mi me duele que no puedan, que no estén educados para sentir o mejor dicho, para darle un sentido a ese sentir, un valor, un valor no plusválico, ni siniestro.

Me pregunto si algún día podrán transformar tanta MIERDADOLOR en poesía.

Y sí, mirá cómo nos ponen…

Diciembre, 2018 ASB

viernes, 10 de agosto de 2018

¿qué las sacará de ahí?



Volví a Jujuy casi 30 años después. Ya no había niños que se pegaran al auto llenos de mocos en la cara, pidiéndote plata, ni tampoco tantas mujeres ancianas vendiendo tejidos artesanales que ofertaban a casi nada. Ahora tenían negocios. Me acuerdo que en aquel viaje de mediados de los 80’ por Jujuy, mi madre compró de todo y luego de cada compra, cuando volvía al auto, se le llenaban los ojos de lágrimas. A papá no. Estas cosas no lo hacían llorar. Rara vez lloraba. Yo aun recuerdo la cara de esos niños detrás de la ventanilla y su frente pegada al frío.

Jujuy ya no era igual ahora. Se la veía menos pobre y mucho más occidentalizada. La belleza de las montañas y su luz, seguía igual, como el cementerio de Maimará y su montaña detrás. Eso sí. Aprendí que la artesanía que se industrializa, se vuelven chuchería.

A veces en el mercado de Tilcara me detenía a ver a las mujeres y a los hombres que vendían sus papines, sus condimentos, sus yuyos, sus chucherías y la ropa buena, de oferta, que provenía del sobrante de los EEUU. Mientras tanto, observaba su quietud y me preguntaba si serían felices; si sería verdad la alta tasa de suicidios en Jujuy; o la cantidad de casos de incesto.

En la tranquilidad de un pueblo mientras se camina, se piensa.

De chica imaginaba que las montañas que rodean Tilcara eran como dinosaurios dormidos. Hoy sigo pensando lo mismo.

Me entero de muchos dolores históricos. De muchas hipocresías injustas, viejas y actuales. Luego entiendo que tenemos el Senado que merecemos.

Hablar con Segato no me alivió, me inquietó aún más; pero me sentí menos sola.

Mientras conversamos en el mercado una mujer agarra de la oreja fuerte a su hija y la lleva arrastrándola. Segato reacciona como me hubiera gustado reaccionar a mí. Le grita a la señora. Hace evidente el exceso de poder de esa madre con su hija.

Rita le dice a los gritos delante de todos que la va a denunciar.
Le duele tanto como a nosotros tres. Sólo que ella se animó a decir algo frente la injusticia; y por eso la admiro.
Yo aún no puedo.

Recuerdo a otra mujer, en un comedor en la calle que compartimos en la base del Hornocal, esa mujer de unos 30 y algo que su marido la tuvo encerrada durante años, que sólo la dejaba ir a trabajar al mercado. La tenía presa, dijo. Luego le salieron alas y voló.

Se notaba, por la charla, que había sufrido mucho y que esa llaga posiblemente tardara siglos en curarse. Eso se notaba por su silencio y su mirar para abajo. Fue a la psicóloga, pero ahora no puede ir porque le queda lejos y tiene que trabajar y tiene cuatro hijos. Dos de ellos trabajan. La hija mujer es doméstica. Ella cuenta que vivió un tiempo en Liniers pero que a los meses volvió. Era adolescente y ya sabía lo que era amar la tierra.

A veces uno no sabe qué hacer con tanto dolor. La iglesia evangélica parece ser un buen sostén y aunque injusto que parezca, sostiene. Al menos a ella. Es fácil criticar el discurso religioso cuando no hay hambre ni miedo por la propia vida.

Pienso que es difícil recuperar lo perdido.

A veces lloro y no se ve. Los anteojos oscuros ayudan.

A ella la miré a los ojos y le sonreí.

Después conocí a Magalí. Otra mujer de unos treinta y nueve, sola, que salía del alcoholismo y actualmente es explotada por otra mujer que la hacía trabajar vendiendo empanadas con una comisión para ella de $20 la docena. Cada mañana o tarde temprana que salí a caminar, me la cruce a Magalí en una misma esquina, bajo el sol. Hablé siempre que pude con ella un ratito. Le desee suerte en el médico, parece que anda con una hernia de disco.

Magalí ya no tomaba. Ahora era explotada por otra mujer.

Me pregunto ¿qué la sacará de ahí?

Me pregunto qué hombre podrá hablar así de otros hombres así de lastimados por el sistema.

¿Qué nos hará salir de ahí?

Cada 1 hora, mueren en Argentina 41 mujeres.

Mis pares, tus pares, nuestros pares. Siempre impares


ASaubidetB

martes, 13 de febrero de 2018

Saudades do Carnaval

O carnaval nasceu 
pra bater no coração das pessoas
Mas o batida feita 
é a batida da terra, 
não dos homens

viernes, 2 de febrero de 2018

Memorias para Volar

Investigar es como hamacarse, para llegar más alto adelante es necesario buscar ese mismo punto de altura (destello singular) en el pasado, si no, no es posible el envión. 
A veces algunos malos intérpretes de algunas disciplinas sólo miran para adelante (para el mercado) creyendo que ahí está todo. El destello de la historia habla del punto más alto de nuestro futuro más próximo.  ASB

miércoles, 28 de junio de 2017

Lo peor del capital es la comodidad y la creencia de que todo es igual, por no tener la educación para entender las diferencias. Un alumno no es igual a un maestro; un hijo no es igual a un padre. Un burgués no es igual a un proletario. El burgués nunca sintió hambre. 

Besitos...buenas noches!

asb

viernes, 10 de febrero de 2017

domingo, 29 de enero de 2017

El clima y sus ecuaciones

Siempre creí que el clima reflejaba el estado de nuestra relación: chaparrones aislados, siempre frío, aun en verano; húmedo y pesado, en invierno.
Siempre le decía que cuando nos veíamos dejaba de llover. El me decía que era una chamujeira. El sabía de mi amor por Brasil, que esta altura es innegable para cualquiera. Como es innegable que desde hace un año y medio, el clima de Buenos Aires va de horrible a raro, como si se hubieran borrado las estaciones y ahora diera todo igual.
Antes, al menos cuando nos veíamos, el clima se acomodaba después de largas lluvias y chubascos aislados. Después claro…Salía eso llamado sol, que cada vez salía menos.
Es como la humedad constante, te terminan doliendo todos los huesos, te cansa, te pone ‘grande’, pesado, las cosas se vuelven lurdas, ya no pueden ser leves.
Pienso todo esto mientras me maquillo y sueño con que alguna vez esta cábala del clima termine.
Hoy nos tocó un buen día y es raro porque venía la cosa complicada como para que no lloviera. Cuando vi el sol pensé, ‘qué raro y eso que ya no estamos más juntos. Como si el sol supiera’.
Yo sigo creyendo que el sol sabe.
Pienso que alguien tiene que saberlo, a parte de mí. El no creo porque él no cree, nunca creyó. Chamusheiro.
Yo sabía que eso era así…
Sigo pensando que mientras siga triste el clima seguirá igual de perdido. Lo sé.
Sé que suena un poco egocéntrico, pero así es el sentir.

Salgo de casa, el sol parece confirmar que aún la cosa no está tan muerta.
Camino hasta parque Las Heras. Han pasado 5 minutos de la hora acordada. Me siento en el banco, pienso: ‘Lo único que tengo que devolverle es el caracol que me regaló. Siempre pensé que estaba engualichado. Prefiero dárselo. “
Durante dos años el caracol estuvo en agua, en una pirex de vidrio, junto con un millón de piedras de colores regaladas del mundo y algún que otro gajo de potus casi muerto, que renacía entre tanto mineral.
Triste el destino del caracol. Mírenlo, ahora, envuelto en un papel de diario, sobre un banco de plaza a unos 60 centímetros de mi pierna. No quiero ni abrirlo.

Empieza a correr un viento fuerte, toda la arena de la plaza parece venir hacia mí. Me duelen los ojos. Me los limpio me los rasco. No puedo ver mejor.
Tengo que acordarme de pedirle la plata del pasaje.
No seas cobarde, me digo.
Me parece miserable pedírselo y una vergüenza recordárselo.
A veces pienso que es mejor no ver nada más.



Nunca llegó el sol. Parece que se le inundó el barrio y no pudo salir, entonces no pudo llegar, así que…
Nunca le contesté
Miré el caracol y el papel de diario que lo envolvía. Alcanzo a leer que las políticas neoliberales volvieron y la desocupación…
Me levanté del banco un poco perdida, no sabía dónde ir.
Es verdad, ya no dolía tanto, ¿el caracol estaría engualichado? Me pregunto mientras subo por un caminito de la plaza.
En el trayecto hice una ecuación simbólica: pasaje = caracol que se robó = 700 pesos devaluados a dos años de aquel viaje; lo que equivale a comprar dos buenos libros.
Conclusión: acabo de perder $ 1400 pesos devaluados o es su defecto una lógica del sentido y una Diferencia y repetición.
Me fui riendo.
Me fui más leve.
Aunque la lluvia de después

                                                                                               fue bem mais forte.

domingo, 22 de enero de 2017

Las garzas blancas

Luego de un largo dolor, sólo queda un silencio.
La calma se vuelve de una necesidad tan vital, tan presente.
Cerró los ojos. Era una técnica que solía usar para intentar creerse que así lo querría más. En realidad no es que no sintiera, era que deseaba sentir otra cosa.
Miró hacia la laguna.
Ahí estaban como siempre las muchas enormes garzas blancas, elegantes de vuelo y de pose posada. La luz de las cinco les quedaba perfecta. Todas se veían rosadas, tornasoladas, como flamencos…
Ahora veía esa misma imagen, pero desde otro lado, desde el otro borde de la laguna (si es que una laguna tiene otro borde) Era la calma después de tanta ausencia, era no querer hablar porque eso no cambia el dolor. Lo escurre. A veces. Con suerte.
De repente flotando sobre las piedras apareció la imagen de ese hombre, ese ese cuello - hombro del que había respondido todos sus porqués y sus sombras.

Se obligó a cerrar los ojos. El viento le recuerda que hace frío porque está húmeda, que el abrazo no alcanza, que ella no quiere ese abrazo. Este abrazo consuela, pero no abriga ni se extraña, es un abrazo más anónimo, más tibio… más breve.
Podría no estar ahí
Quisiera quererlo estando más seca y con menos cicatrices. Quisiera quererlo rítmicamente, que es una de las formas más auténticas del querer, las que no dicen nada más que lo que dice un abrazo que se extraña rítmicamente.
Quisiera pensar que pronto la cosa se va a ir.
Del cuerpo sobre todo.

Vuelve a mirar las garzas. Aún son rosadas, un poco más oscuras porque el sol de las cinco y diez vuelve de a poco las cosas más oscuras.
Todo va tomando un reflejo anaranjado.
El color verde de esos árboles es el que más resiste. Lleno de garzas blancas rosadas, más oscuras. De a poco.
De la otra orilla, allá junto a aquel otro abrazo, todo parecía más eterno. Más detenido, pensó
Pocas veces en la vida había sentido la certeza de estar viviendo mientras vivía. De estar sabiendo que ese momento que se transita es único, y que de tan intenso, jamás se repetiría de perfecto.

No eran las garzas flamencas rosadas, que colgaban de aquellos árboles en el medio de la laguna.
No eran las garzas.

Era sentir.


Olía su perfume. Despacio.
Los cuellos se huelen despacio.
Así no se olvidan.


Y de a poco se evaporan

domingo, 15 de enero de 2017

Sonoridades y resonancias, el canto al decir esa frase

Aline tenía mucho frío. Como el placard estaba abierto y Tryó parado, Aline le pidió desde la cama que le pasara un par de medias
-¿en qué cajón están las medias? - le preguntó Tryó.
Aline se paralizó.
No logró entender lo que le había dicho Tryó. Lo había oído pero no lo había entendido, porque había escuchado otra cosa. Otra cosa mucho más linda.
 -¿cómo? Perdón, no te entendí -
-¿en qué cajón están las medias?- volvió a preguntarle Tryó.
-¿Podés repetir esa frase?- pidió una vez más Aline
-¿en qué cajón están las medias?-dijo sorprendido, mientras se sonreía
-En el cuarto cajónagarrá cualquiera –contestó Aline sin prestar demasiada atención a lo que estaba diciendo.

Aline se quedé mirando el piso, boca abajo, con la mano izquierda colgando; mientras Tryó abría el cuarto cajón y elegía alguna.
-¿Viste la belleza qué decís cuando decís esa frase?- le comentó Aline mientras se ponía las medias.
Tryó se dio vuelta, la miró y se sonrió todo. 
¿en qué cajón están las medias?! –repitió Tryó en tono irónico; largando una carcajada abierta al mundo.

Aline se dio vuelta, y se quedó mirando el techo, boca arriba, repitiendo con sus labios, en susurro despacio, esa frase de Tryó, para entender su encanto; pero para ella.


martes, 13 de septiembre de 2016

El únun caso

El únun caso.
1998- Independencia. Martes 21:30
Si el pasaje de la naturaleza a la cultura está dado por la prohibición del incesto… aquella frase de Levi Strauss quedó resonando en mi cabeza, y se volvió un rith-hornero… entonces, entonces…
Entonces, se cayó un Benveniste y sus abejas, y entonces Foucault, emanación Foucault, rayo que te parte al medio.
Ya nada fue igual
Duras y la escritura; el arte, lo chino y japon lo inmanente, entonces la música, la Obertura, entonces Mauss, su don, un don, un son. Félix y Gilles.
Un mito.

Lacan no podía quedar afuera de ese bacanal. Esto yo ya lo sabía, por la clínica y por Claude, que no es ni Jacques ni Alain, es Clod.
La disputa con los deleuzianos no es menos cruel e injusta, tal vez sea menos religiosa, menos edipica, pero es más resentida, sobre todo con Jacques quien queda excomulgado del campo de lo sensible por mera portación de apellido.
Blanchot gana la Bataille, siempre.
Entonces me silencio.
Me duelo.
Me duele que aún los deleuzianos no sepan leer en ellos la canallada del capital, de algunos, no de todos. No es menos agresiva la agresividad de una mujer, es distinta por una cuestión de discurso y de realidad social, esa que siempre parece pareja, pero arranca con una desigualdad de base, la fuerza de los cuerpos. Y esto ya lo advertía Derrida. Foucault, Deleuze, Guattari, devenir niño, devenir mujer, devenir animal,
Devenir Africa, cuero
Las brujas y las sirenas saben de esto.
Eso también es discurso.
El problema es el valor que se le otorga a la fuerza del cuerpo, claro está en términos de fuerza de trabajo en tanto mercancía.
“Nunca se sabe de lo que un cuerpo es capaz…”
Hay otras fuerzas que se mueven imperceptibles. Casi…
Ya lo decía Nietzsche, el resentimiento no es vital, es una de las formas de coagulación del sentido, vuelto ser más tiránicas y burlonas que existen. Así, se aniquila el deseo y desresponsabiliza al sujeto en la singularidad.
Unos, por ignorantes y distraídos dormilones; otros, por resentimiento religioso.
El tirano, el sacerdote y el esclavo son los nombres más tristes del padre
El hipismo eterno es tan detestable como la newrizomatic generation.
Que no haya un padre amoroso no quiere decir nada más que eso…
Eso quiere decir mucho también.
Pero para los dos lados, incluye todo el conjunto del faLOGOcentrismo. La falta de amor del padre se siente hacia los dos lados. Sólo que algunos se esclavizan; otros se resienten.
El arte, si llega, como el amor, son ya su reparación, o quizás al menos una vía de desbroce para que la trilha comience a ser trilha armando trazos, trayectos, tramas.
El sinthome es de cada cual, me quedó clarísimo y ahí cada uno inventa lo que puede, a veces más alegre a veces más triste, pero sinthome a fin de cuentas, que mantiene el ecosistema del tres bastante enfiladito…hasta que…
Llegó la clínica, donde las cosas nunca cierran.
Era ya por el 2004 lo recuerdo bien.  Derrida y su muerte: una de las clases más difíciles que tuve que dar. Me dolía todo un mundo aquel octubre…aquel mundo Derrida y la certeza de su ausencia. Ese octubre, la profundidad de su mirada se volvió pagana por siempre…
Hay personas que creen que hace falta que algo falte para que entonces no sé qué cosa…Me cuesta creer que ese sea el único camino.
 “Si hubiera inventado mi escritura lo habría hecho como una revolución interminable. En cada situación hace falta crear un modo de exposición apropiado, inventar la ley del acontecimiento singular, tener en cuenta su destinatario supuesto o deseado; y al mismo tiempo pretender que esa escritura determinará al lector, el cual aprenderá a leer (a “vivir”) esto, que además, no estaba habituado a recibir. Se espera que renazca determinado de otro modo: por ejemplo, esos injertos sin confusión de lo poético sobre lo filosófico o ciertas maneras de usar los homónimos, de indecidibles, de estratagemas de la lengua –que muchos leen con confusión para ignorar su necesidad propiamente lógica.”Derridá
Lloro su muerte.
Aún me duele - y sé que este dolor no lo entiende casi nadie. Por eso lloro-.
Lloro, porque no sé lloverme.
Por eso La escritura de Duras también es la noche. Ritornello duras: el piano paño tecla amarilla, las manos que ya no tocan.
Escribir.
Quien escribe sabe de lo imposible del tiempo; quien escribe sabe lo inútil del camino, a veces… como de la itálica
Cantar no es citar.
 Cantar es otra cosa…
El canto duele. Sale carraspeando.
Desesperado busca su sólida salida.
El lamento dice de lo evaporado, por eso se acerca tanto a la escritura.
Aunque sea inútil, algo se libera.
No escupe un nombre, escupe otra cosa.
Un richimu

Hasta aquel momento meras hipótesis.
“el pasaje de la naturaleza a la cultura está dado por la prohibición del incesto”, por lógica, y no por gramática.
Entonces….
“A felicidade do pobre parece,
a grande ilusão do carnaval,
a gente trabalha o ano inteiro
por o momento de sonho pra fazer a fantasia
de rei ou de pirata ou jardineira,
pra tudo se acabar na quarta feira,
tristeza não tem fim,”

Entonces... es triste darse cuenta que la nube no está hecha de algodón, sino de nube
Ya no creo en la palabra paz…

“Según la forma de andar de cada cual se puede saber si ha encontrado su camino. El hombre que se acerca a su objetivo ya no camina, baila.” Nietzsche, Más allá del bien y del mal.


FIN
PS: ¡Ja! cuando releí el escrito, en vez de andar, leí ¡anudar!
Ser disléxica para la academia ha sido y es un gran problema, pero para la música o para las letras es una gran ventaja. A veces me encuentro diciendo algo que simplemente en su equivoco encuentra y concluye ahí.

El arte anuda lo que duele 

jueves, 4 de agosto de 2016

miércoles, 3 de agosto de 2016

sou sorri

No tengo pánico a la hoja vacía. Peor es que esté plagada de letras.

Lo que pasa que el patriarcado debería incomodar a los hombres heterosexuales, pero no lo nos incomoda lo suficiente como para cuestionar sus privilegios. 

Nadie está incomodo con los privilegios. 
Casi Nadie 

“¡Sí se puede, sí se puede!” - claman desde las gradas, esas mismas que todos sabemos que son las misma.

No tengo pánico a la hoja vacía, pero es que está plagada de… 

Lo que pasa es que el amor no le gana a los discursos. El amor es más potente, pero nunca gana. El amor no piensa en términos de ganancia. El amor no piensa. El amor no cuenta. No tiene referentes.

Es entonces el jardín florido y su eterno olor a limón.

El amor es alógico y por eso alethéia y por eso duele tu ausencia (Se corta el grabador. Algunos creen en los milagros de Inri. Yo apenas puedo pensar en otra cosa que no sea su ausencia) 

Apenas pueda te pienso olvidar, te lo juro 

No perdono tus pecados, mas sé entender tu ignorancia.

Eso no quiero decir que no duela 

Eso no quiere decir que alcance.

El resentimiento es la peor figura de occidente, como lo es la burla.

Creí que lo sabías.

Creí saberlo.

No mé mires así. Hay culturas que tienen 5 géneros. ¿Viste?, no todos son cazadores y recolectores. La caza es la actividad más pajera que hay, todo el tiempo es-pera, es como tener un negocio. 

La bruja y su Calibán minúsculo. (el odio hacia el posesivo. ¿Tu chica? ni chica, ni tuya) 
¿Tenías razón al pensar que las mujeres debemos barrer? 
(aun deseo que lo reflexiones).

El don de la mujer no existe.

O mejor dicho,
es tan sólo un movimiento

Me enamoraría de tu albañil que alquila la piecita y la barre casi todas las noches. 

“No mires esas cosas”. “No les des tanta confianza a los peones”. “No les des tanta confianza”. “No los saludes con un beso, ni les des mate”.

Cuando algo duele, la cabeza de agacha para adentro. Los ojos se cierran. 

Las cosas no duelen menos después de eso; sino que se cierran en caparozones y ahí quedan, por años.

Aun no puedo creer que las gradas estén repletas.

Aun no puedo entender tanta ignorancia.

Lo entiendo, pero no la comparto

viernes, 22 de julio de 2016

Soledad-es singularmente colectivas

Es de día, me quedé en casa viendo como un mundo se desmorona del otro lado de la persiana. Hay soledades que abrazan, pensé, y ésta es una de ellas. Todo el resto queda del otro lado de la persiana. Todo eso otro que no quería y, lejos de la nostalgia, hubo un alivio, una necesidad de volver a mí y no tanto a lo desmoronado.
Cumplía mis rutinas con la responsabilidad de siempre, sabiendo que hay cosas que limitan, pero esas cosas son de los otros y los otros tampoco pueden solos, pero eso no quiere decir que uno pueda por el otro y menos que tenga derecho a hacerlo. "Allá vos con tus problemas esos que tantas veces camuflaron mi no poder conmigo misma", entendí en esa soledad, que la compasión bien alejada estaba de la potencia, que siempre la mala conciencia me gana, siempre -o eso era antes de desmoronarse el mundo-.
¿Me ayudás con esto?, decían desde los escombros. Claro; eso no quiere decir que esta vez no prefiera ver cómo los otros hacen con su mundo desmoronado del no pudo, ya no puedo hacer nada con los escombros, en mí habita una alegría solitaria que llena de lágrimas mi almohada y apenas me permite dormir.
Soy un conejo que salta en una cama que no duerme.
Abrazo ciertas soledades, aunque admito que me entristece ver los escombros del otro lado de la persiana. Ya no quiero ver como los otros pueden lo que yo no puedo o lo que pudieron por mí, prefiero verme en una marcha rodeada de todo lo que todos podemos, aunque no estemos de acuerdo con ese todo.
Hay dolores singulares que nadie entiende y que reclaman explicación, pero que yo no puedo explicar... hay una alegría en el baile.... Pienso en Africa y en Michaux y me salvo por encontrar ahí algo de lo absurdo inexplicable. Pero eso pasó después. Antes de pensar en eso pensé que el sistema te cansa. El sistema es también el escombro de un país, de una nave, de un continente entero: la obstinación de la perfección inalcanzable, eso que nunca seremos. 
Me acordé de la planta, esa planta que nacía sobre una baldosa de un balcón en un piso once. Nacía de una baldosa rota, no de una maseta. Y ¿ qué hace ahí?, ¿tiene derecho de ser? La planta no piensa en términos del derecho, ejerce su presencia desde un rincón de un balcón que nadie nunca verá, salvo que quiera. Así como nació, sola, (sin que nadie la espere, ni la nutra, ni la siembre), ejerciendo meramente su potencia de ser ahí, donde nadie pensaba que pudiera una planta nacer, ahí nació; y mi angustia al descubrirla, encontró su balcón y mi soledad un lugar. Pienso que es como Africa o como algo de lo que me dijo Michaux, y que me permitió decir algo de eso que no sé cómo explicar, y escribí
En África me encontrás. Africa que es como la noche: un bosquejo de la patria que no fue porque nunca quiso ser patria, quizás sí ser mar, no patria, ni propiedad, ni clases.
La patria que no fue de noche, estalla semejante a lo digno, digno con la humildad de la catástrofe, reducida a la muerte que es como el sol la nombra del otro lado de la persiana, la nombra desde el escombro, pero no la entiende. Por eso debe ser que el sol no entra por mi ventana, me sumerjo en mí, que es casi como derribar la noche, hasta abrazarla y me quedo pensando en la muerte, eso que nos habita a todos, esa misma que ya nadie quiere y que nadie puede evitar, porque la muerte nos encuentra a todos igual, sin patria, sin clases, y que el sol escombrado nombra del otro lado de mi persiana.
Basta ya de noche. No quiero más esto, quiero eso otro que está en mí, aunque lo demorado o la perfección no lo entiendan y desde los escombros nazca la burla. No, ché, sabés, no puedo con esto llamado burla, puedo con esto otro que se llama ritmo, no patria; para bailar de noche o de día (importa acaso cuándo se baila), puedo con esto otro que se llama ritmo, no patria, ojalá lo entiendas, es un deseo, no un poder, es un deseo digno, me dirías, pura potencia en mí, el canto desde Africa, diría Michaux, el grito más absurdo, más gutural ese que canto con mis mano al borde de un djembé abrazado de madera, de algún árbol muerto que lucha por renacer en medio de una hermosa soledad que toca a mi puerta, inundando una cama insomne, plagada de ritmo.
Soy un conejo que salta, en una cama que no duerme

ASB 2010

Clarice Lispector

- Ela é tão livre que um dia será presa/ ella es tan libre que un día estará presa)
- Presa por quê? /¿presa por qué?
- Por excesso de liberdade./ por exceso de libertad
- Mas essa liberdade é inocente?/ ¿pero esa libertad es inocente?
- É. Até mesmo ingênua. / Lo es. Hasta mismo ingenua
- Então por que a prisão? / ?Entonces por qué la prisión?
- Porque a liberdade ofende. / Clarice Lispector

jueves, 21 de julio de 2016

por julio 2015 borradores de ideas

La crítica más aguda es en general la más pausada, la que no grita, sino la de la voz daga; que argumenta desde la realidad desgarrada.

La crítica más interesante es la que funda su agudeza en el análisis de los pliegues históricos y genealógicos, pero ante todo siendo primera critica con la propia postura, antes que con nadie. Es decir, meramente leyéndose a sí mismo, para darse cuenta que no hay un tal sí mismo, como tampoco hay tal bien y tan mal, no hay dios, ni patria que nos salve, porque no hay tal dios ni tal patria, ni nada que salvar ... ¿y el arte? tranquilos, el arte flota siempre a través de los pueblos.

ASB

borradores

usar un significante para transmitir la intensidad y no, una significación. ¿será eso la metáfora?

Deleuze Guattari cuerpo

«El problema es en primer lugar el del cuerpo -el cuerpo que nos roban para fabricar organismos oponibles-. Pues bien, a quien primero le roban ese cuerpo es ala joven: "no pongas esa postura", "ya no eres una niña", "no seas marimacho", etc. A quien primero le roban su devenir para imponerle una historia o una prehistoria, es a la joven» Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia (1980)

Heráclito


“los que están dormidos son compañeros de trabajo de aquello que en el mundo se produce”